Significado. «Vendrán y anunciarán su justicia»: la obra consumada de Dios será proclamada a generaciones aún no nacidas, pues la salvación es un anuncio, no un logro humano.

Contexto. El Salmo 22, atribuido a David, comienza con el clamor «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?» y avanza desde el sufrimiento extremo del justo hasta una explosión de alabanza universal. Sus versículos finales, donde se sitúa el 31, contemplan a un pueblo futuro que recibirá el testimonio de lo que el Señor ha hecho. Israel cantaba este salmo conociendo a su rey afligido, pero el Espíritu apuntaba más allá, al Hijo de David que beberá la copa del abandono en la cruz.

Explicación. El verbo «vendrán» señala a una posteridad que todavía no existe: «al pueblo que ha de nacer». No anuncian su propia obra, sino «su justicia», es decir, la rectitud salvadora de Dios manifestada al rescatar al Justo del polvo de la muerte. La frase final, «que él hizo esto», es enfática y conclusiva, ecos del «consumado es» del Calvario. Desde la perspectiva reformada, el versículo proclama la monergía de la gracia: la salvación es enteramente acto de Dios, y su difusión a través de las generaciones obedece a su decreto soberano, no a la iniciativa del hombre.

Referencias relacionadas. Cristo cita este salmo en la cruz (Mateo 27:46), y Hebreos 2:12 lo pone en sus labios. El anuncio a las generaciones venideras resuena en el Salmo 78:4-6 y en la Gran Comisión (Mateo 28:19-20). «Que él hizo esto» anticipa el «consumado es» de Juan 19:30 y la justicia revelada de Romanos 1:17.

Aplicación práctica. La iglesia existe para transmitir lo que Dios «hizo» en Cristo, no lo que nosotros hacemos por él. Padres, maestros y predicadores son eslabones en una cadena de testimonio que Dios mismo sostiene hasta los confines del tiempo. Catequiza a tus hijos, sirve en tu congregación y predica el evangelio confiando en que la justicia de Cristo seguirá siendo anunciada cuando ya no estemos.

Para reflexionar. ¿Estás viviendo de modo que la próxima generación oiga de tus labios «que él hizo esto», centrando tu testimonio en la obra consumada de Cristo y no en la tuya?

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