• Eclesiastés 4:7

    Otra vez me volví y vi esta vanidad debajo del sol:

  • Eclesiastés 4:8

    Se da el caso de un hombre solo y sin sucesor que no tiene ni hijo ni hermano; pero no cesa de todo su duro trabajo ni sus ojos se sacian de riquezas ni se pregunta: “¿Para quién me afano yo privando a mi alma del bienestar?”. También esto es vanidad y penosa tarea.

  • Eclesiastés 4:9

    Mejor dos que uno solo, pues tienen mejor recompensa por su trabajo.

  • Eclesiastés 4:10

    Porque si caen, el uno levantará a su compañero. Pero, ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!

  • Eclesiastés 4:11

    También si dos duermen juntos se abrigarán mutuamente. Pero, ¿cómo se abrigará uno solo?

  • Eclesiastés 4:12

    Y si uno es atacado por alguien, si son dos, prevalecerán contra él. Y un cordel triple no se rompe tan pronto.

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