• Habacuc 3:3

    Dios viene desde Temán; y el Santo, de los montes de Parán. SelahSu esplendor cubre los cielos y la tierra se llena de su alabanza.

  • Habacuc 3:4

    Tiene un resplandor como de luz; rayos brillantes salen de sus manos y allí se oculta su poderío.

  • Habacuc 3:5

    La mortandad va delante de él y de sus pies salen llamaradas.

  • Habacuc 3:6

    Se detiene y hace temblar la tierra; mira y estremece a las naciones. Se desmoronan los montes sempiternos; las antiguas colinas se postran ante él. ¡Sus caminos son eternos!

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