• Hechos 1:3

    A estos también se presentó vivo, después de haber padecido, con muchas pruebas convincentes. Durante cuarenta días se hacía visible a ellos y les hablaba acerca del reino de Dios.

  • Hechos 1:4

    Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperaran el cumplimiento de la promesa del Padre, “de la cual me oyeron hablar;

  • Hechos 1:5

    porque Juan, a la verdad, bautizó en agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo después de no muchos días”.

  • Hechos 1:6

    Por tanto, los que estaban reunidos le preguntaban diciendo: — Señor, ¿restituirás el reino a Israel en este tiempo?

  • Hechos 1:7

    Él les respondió: — A ustedes no les toca saber ni los tiempos ni las ocasiones que el Padre dispuso por su propia autoridad.

  • Hechos 1:8

    Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre ustedes, y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.

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