• Hechos 27:14

    Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado que se llama Euraquilón.

  • Hechos 27:15

    Como la nave era arrebatada y no podía poner proa al viento, nos abandonamos a él y éramos llevados a la deriva.

  • Hechos 27:16

    Navegamos a sotavento de una pequeña isla que se llama Cauda, y apenas pudimos retener el esquife.

  • Hechos 27:17

    Y después de subirlo a bordo, se valían de refuerzos para ceñir la nave. Pero temiendo encallar en la Sirte, bajaron velas y se dejaban llevar así.

  • Hechos 27:18

    Al día siguiente, mientras éramos sacudidos por una furiosa tempestad, comenzaron a aligerar la carga;

  • Hechos 27:19

    y al tercer día, con sus propias manos arrojaron los aparejos del barco.

  • Hechos 27:20

    Como no aparecían ni el sol ni las estrellas por muchos días y nos sobrevenía una tempestad no pequeña, íbamos perdiendo ya toda esperanza de salvarnos.

  • Hechos 27:21

    Entonces, como hacía mucho que no comíamos, Pablo se puso de pie en medio de ellos y dijo: — Oh señores, debían haberme escuchado y no haber partido de Creta, para evitar este daño y pérdida.

  • Hechos 27:22

    Pero ahora les insto a tener buen ánimo, pues no se perderá la vida de ninguno de ustedes, sino solamente la nave.

  • Hechos 27:23

    Porque esta noche estuvo conmigo un ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,

  • Hechos 27:24

    y me dijo: “No temas, Pablo. Es necesario que comparezcas ante el César, y he aquí Dios te ha concedido todos los que navegan contigo”.

  • Hechos 27:25

    Por tanto, señores, tengan buen ánimo, porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho.

  • Hechos 27:26

    Pero es necesario que demos en alguna isla.

  • Hechos 27:27

    Cuando llegó la decimocuarta noche, y siendo nosotros llevados a la deriva a través del mar Adriático, a la medianoche los marineros sospecharon que se acercaban a alguna tierra.

  • Hechos 27:28

    Echaron la sonda y hallaron cuarenta metros. Pasando un poco más adelante, volvieron a echar la sonda y hallaron treinta metros.

  • Hechos 27:29

    Temiendo dar en escollos, echaron las cuatro anclas de la popa y ansiaban el amanecer.

  • Hechos 27:30

    Como los marineros procuraban huir de la nave, y echaron el esquife al mar simulando que iban a largar las anclas de la proa,

  • Hechos 27:31

    Pablo dijo al centurión y a los soldados: — Si estos no quedan en la nave, ustedes no podrán salvarse.

  • Hechos 27:32

    Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y dejaron que se perdiera.

  • Hechos 27:33

    Cuando comenzó a amanecer, Pablo animaba a todos a comer algo, diciendo: — Este es el decimocuarto día que velan y siguen en ayunas sin comer nada.

  • Hechos 27:34

    Por tanto, les ruego que coman algo, pues esto es para su salud; porque no perecerá ni un cabello de la cabeza de ninguno de ustedes.

  • Hechos 27:35

    Habiendo dicho esto, tomó pan, dio gracias a Dios en presencia de todos y partiéndolo comenzó a comer.

  • Hechos 27:36

    Y cuando todos recobraron mejor ánimo, comieron ellos también.

  • Hechos 27:37

    Éramos en total doscientas setenta y seis personas en la nave.

  • Hechos 27:38

    Luego, satisfechos de la comida, aligeraban la nave echando el trigo al mar.

  • Hechos 27:39

    Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra; pero distinguían una bahía que tenía playa, en la cual, de ser posible, se proponían varar la nave.

  • Hechos 27:40

    Cortaron las anclas y las dejaron en el mar. A la vez, soltaron las amarras del timón, izaron al viento la vela de proa e iban rumbo a la playa.

  • Hechos 27:41

    Pero al dar en un banco de arena entre dos corrientes, hicieron encallar la nave. Al enclavarse la proa, quedó inmóvil, mientras la popa se abría por la violencia de las olas.

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