• Juan 4:27

    En este momento llegaron sus discípulos y se asombraban de que hablara con una mujer; no obstante, ninguno dijo: “¿Qué buscas?” o “¿Qué hablas con ella?”.

  • Juan 4:28

    Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue a la ciudad y dijo a los hombres:

  • Juan 4:29

    — ¡Vengan! Vean a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿Será posible que este sea el Cristo?

  • Juan 4:30

    Entonces salieron de la ciudad y fueron hacia él.

  • Juan 4:31

    Mientras tanto, los discípulos le rogaban diciendo: — Rabí, come.

  • Juan 4:32

    Pero les dijo: — Yo tengo una comida para comer que ustedes no saben.

  • Juan 4:33

    Entonces sus discípulos se decían el uno al otro: — ¿Acaso alguien le habrá traído algo de comer?

  • Juan 4:34

    Jesús les dijo: — Mi comida es que yo haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra.

  • Juan 4:35

    ¿No dicen ustedes: “Todavía faltan cuatro meses para que llegue la siega”? He aquí les digo: ¡Alcen sus ojos y miren los campos que ya están blancos para la siega!

  • Juan 4:36

    El que siega recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra y el que siega se gocen juntos.

  • Juan 4:37

    Porque en esto es verdadero el dicho: “Uno es el que siembra y otro es el que siega”.

  • Juan 4:38

    Yo los he enviado a segar lo que ustedes no han labrado. Otros han labrado, y ustedes han entrado en sus labores.

  • Juan 4:39

    Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él a causa de la palabra de la mujer que daba testimonio diciendo: “Me dijo todo lo que he hecho”.

  • Juan 4:40

    Entonces, cuando los samaritanos vinieron a él rogándole que se quedara con ellos, se quedó allí dos días.

  • Juan 4:41

    Y muchos más creyeron a causa de su palabra.

  • Juan 4:42

    Ellos decían a la mujer: — Ya no creemos a causa de la palabra tuya, porque nosotros mismos hemos oído y sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo.

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