• Marco 4:27

    Él duerme de noche y se levanta de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo.

  • Marco 4:28

    Porque de por sí la tierra da fruto: primero el tallito, luego las espigas y después el grano lleno en la espiga.

  • Marco 4:29

    Y cuando el fruto se ha producido, en seguida él mete la hoz porque la siega ha llegado”.

  • Marco 4:30

    También decía: “¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿Con qué parábola lo compararemos?

  • Marco 4:31

    Es como un grano de mostaza que, cuando es sembrado en la tierra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra.

  • Marco 4:32

    Pero una vez sembrado, crece y se convierte en la más grande de todas las hortalizas, y echa ramas muy grandes de modo que las aves del cielo pueden anidar bajo su sombra”.

  • Marco 4:33

    Con muchas parábolas semejantes les hablaba la palabra conforme a lo que podían oír.

  • Marco 4:34

    No les hablaba sin parábolas, pero en privado les explicaba todo a sus discípulos.

  • Marco 4:35

    Aquel día, al anochecer, les dijo: — Pasemos al otro lado.

  • Marco 4:36

    Y después de despedir a la multitud, lo recibieron tal como estaba, en la barca. Y había otras barcas con él.

  • Marco 4:37

    Entonces se levantó una gran tempestad de viento que arrojaba las olas a la barca de modo que la barca ya se anegaba.

  • Marco 4:38

    Y él estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal, pero lo despertaron diciendo: — ¡Maestro! ¿No te importa que perezcamos?

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