• Marco 4:3

    “¡Oigan! He aquí un sembrador salió a sembrar.

  • Marco 4:4

    Y mientras sembraba, aconteció que parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la devoraron.

  • Marco 4:5

    Otra parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra, y en seguida brotó porque la tierra no era profunda.

  • Marco 4:6

    Y cuando salió el sol se quemó y, porque no tenía raíces, se secó.

  • Marco 4:7

    Otra parte cayó entre los espinos. Y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.

  • Marco 4:8

    Y otras semillas cayeron en buena tierra, y creciendo y aumentando dieron fruto. Y llevaban fruto a treinta, sesenta y ciento por uno”.

  • Marco 4:9

    Y decía: “El que tiene oído para oír, oiga”.

  • Marco 4:10

    Cuando estuvo solo, los que estaban alrededor de él junto con los doce le preguntaban en cuanto a las parábolas.

  • Marco 4:11

    Y él les decía: “A ustedes se les ha dado el misterio del reino de Dios; pero para los que están fuera, todas las cosas están en parábolas

  • Marco 4:12

    para que viendo vean y no perciban, y oyendo oigan y no entiendan; de modo que no se conviertan y les sea perdonado”.

  • Marco 4:13

    Luego les dijo: “¿No comprenden esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderán todas las parábolas?

  • Marco 4:14

    El sembrador siembra la palabra.

  • Marco 4:15

    Primero están estos que caen junto al camino donde se siembra la palabra. Y cuando la oyen, en seguida viene Satanás y quita la palabra que había sido sembrada en ellos.

  • Marco 4:16

    También los que son sembrados en pedregales son aquellos que, cuando oyen la palabra, en seguida la reciben con gozo;

  • Marco 4:17

    pero no tienen raíz en sí, sino que son de poca duración. Entonces, cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, en seguida tropiezan.

  • Marco 4:18

    Y otros son los que son sembrados entre espinos. Ellos son los que oyen la palabra,

  • Marco 4:19

    pero las preocupaciones de este mundo, el engaño de las riquezas y la codicia de otras cosas se entrometen y ahogan la palabra, y queda sin fruto.

  • Marco 4:20

    Y aquellos que fueron sembrados en buena tierra son los que oyen la palabra, la reciben y producen fruto a treinta, a sesenta y a ciento por uno”.

Continúa después de la publicidad