-
Es conocido su marido en las puertas de la ciudad, cuando se sienta con los ancianos del país.
-
Telas hace y las vende; entrega cintas al mercader.
-
Fuerza y honor son su vestidura, y se ríe de lo porvenir.
-
Su boca abre con sabiduría, y la ley de la misericordia está en su lengua.
-
Considera la marcha de su casa y no come pan de ociosidad.
-
Se levantan sus hijos y le llaman: “Bienaventurada”. Y su marido también la alaba:
-
“Muchas mujeres han hecho el bien, pero tú sobrepasas a todas”.
Continúa después de la publicidad