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Detrás y delante me rodeas, y sobre mí pones tu mano.
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Tal conocimiento me es maravilloso; tan alto que no lo puedo alcanzar.
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¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿A dónde huiré de tu presencia?
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Si subo a los cielos, allí estás tú; si en el Seol hago mi cama, allí tú estás.
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