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¡Aleluya! ¡Alaba, oh alma mía, al SEÑOR!
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Alabaré al SEÑOR en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva.
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No confíen en príncipes ni en hijo de hombre porque no hay en él liberación.
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Su espíritu ha de salir y él volverá al polvo. En aquel día perecerán sus pensamientos.
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Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está puesta en el SEÑOR su Dios;
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