-
Oh SEÑOR, tú has hecho subir mi alma del Seol; desde la fosa me has vuelto a la vida.
-
Canten al SEÑOR, ustedes sus fieles; celebren la memoria de su santidad.
-
Porque su ira dura solo un momento pero su favor dura toda la vida. Por la noche dura el llanto pero al amanecer vendrá la alegría.
-
Yo dije en medio de mi tranquilidad: “No seré movido jamás”.
-
Tú, oh SEÑOR, por tu buena voluntad estableciste mi monte con poder. Pero escondiste tu rostro, y quedé turbado.
-
A ti, oh SEÑOR, invocaré; al Señor suplicaré:
-
“¿Qué provecho hay en mi muerte cuando descienda a la sepultura? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?”.
Continúa después de la publicidad