• Salmo 32:3

    Mientras callé se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.

  • Salmo 32:4

    Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; mi vigor se convirtió en sequedades de verano. Selah

  • Salmo 32:5

    Mi pecado te declaré y no encubrí mi iniquidad. Dije: “Confesaré mis rebeliones al SEÑOR”. Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah

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