• Salmo 36:1

    Al músico principal. Salmo de David, siervo de Dios. La transgresión habla al impío dentro de su corazón; no hay temor de Dios delante de sus ojos.

  • Salmo 36:2

    Por eso se lisonjea en sus propios ojos hasta que su iniquidad sea aborrecimiento.

  • Salmo 36:3

    Las palabras de su boca son maldad y engaño; ha dejado de ser sensato y de hacer el bien.

  • Salmo 36:4

    Sobre su cama piensa iniquidad; está en un camino que no es bueno y no desprecia el mal.

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