-
Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios o alzado nuestras manos a un dios extraño,
-
¿no averiguaría esto Dios, quien conoce los secretos del corazón?
-
Más bien, por tu causa nos matan cada día; somos tratados como ovejas para el matadero.
-
Despierta; ¿por qué duermes, oh Señor? Despierta; no nos abandones para siempre.
-
¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestra aflicción y opresión?
-
Nuestra alma está postrada hasta el polvo; nuestro vientre está pegado a la tierra.
-
Levántate, socórrenos y redímenos por tu misericordia.
Continúa después de la publicidad