-
Escúchame y respóndeme. En mi pensar estoy deprimido y turbado
-
por la voz del enemigo, por la presión de los impíos que me inculpan de iniquidad y me odian con furor.
-
Mi corazón se estremece dentro de mí; terrores de muerte me han caído encima.
Continúa después de la publicidad