Y la mujer vino a Saúl, y viendo que él estaba muy turbado, le dijo: He aquí que tu sierva ha obedecido tu voz, y he puesto mi vida en mi mano, y he escuchado tus palabras que me has dicho.

Y la mujer se acercó a Saúl. Durante la representación de la escena nigromántica, ella había ocupado un lugar en el más recóndito lugar de la cueva, y luego, cuando ésta terminó, se acercó a Saúl.

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