Y dijo Moisés a Aarón, a Eleazar y a Itamar, sus hijos: No descubráis vuestras cabezas, ni rasguéis vuestros vestidos; para que no muráis, ni venga la ira sobre todo el pueblo; pero vuestros hermanos, toda la casa de Israel, lloren por el incendio que Jehová ha encendido.

No descubráis vuestras cabezas. A los que se les ordenó llevar los dos cuerpos, estando ocupados en sus deberes sagrados, se les prohibió quitarse los turbantes, conforme a las costumbres habituales del luto; y la prohibición, "ni desgarréis vuestras vestiduras", con toda probabilidad se limitaba también a su traje oficial. Porque en otras ocasiones los sacerdotes usaban la vestimenta ordinaria de sus compatriotas y, al igual que sus familias, podían complacer sus sentimientos privados con las señales o expresiones habituales de dolor (ver la nota en Números 9:6 ).

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