Mis caminos he declarado, y tú me has oído; enséñame tus estatutos.

He declarado mis caminos, y tú me has oído, es decir, en mi oración bajo la aflicción. "Mis caminos" están aquí, todo mi caso. No quiere decir una mera mención, sino un compromiso confidencial y decidido de sí mismo y de todas sus preocupaciones con Dios, como un enfermo lo hace con su médico, un cliente con su abogado (Gejer).

Enséñame tus estatutos, para que por mi obediencia a ellos pueda dar testimonio de mi gratitud.

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