Sean avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sion.

Sean avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sión. La fe anticipa futuros triunfos sobre el enemigo de aquellos garantizados en tiempos pasados. El Espíritu de profecía anuncia, a través del salmista, la condenación de los pecadores según el decreto de Dios, en forma de imprecación; no el lenguaje de la venganza personal, sino el del santo celo por Dios y por su pueblo.

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