Lávate, en una verdadera y completa limpieza del corazón, límpialo, es decir, del efecto contaminante de su mala conducta; Aparta la maldad de tus obras de delante de Mis ojos, para que ya no esté dentro del alcance de Su visión, siendo estas tres amonestaciones las demandas negativas hechas por el Señor; dejar de hacer el mal, apartarse de su influencia, vencerla mediante una lucha constante contra su influencia;

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