He aquí, despreciadores, y maravillados y pereciendo; porque yo hago una obra en vuestros días, una obra que no creeréis, aunque alguien os la declare.

Ver. 41. He aquí, despreciadores ] La Escritura los convierte en la peor clase de hombres; aquellos que se mofan cuando deberían temer y desprecian aquello a lo que deberían tener mayor consideración; el infierno incluso espera a tales, aunque no se los persuadirá hasta que sea demasiado tarde; como dice Plinio de los topos, que no empiezan a ver hasta que se ciernen sobre ellos los dolores de la muerte. El que menosprecia su camino, perecerá, dice Salomón.

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