1-5 El Espíritu Santo, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, habló de un giro general de la fe de Cristo, y de la adoración pura de Dios. Esto debería ocurrir durante la dispensación cristiana, pues esos son los llamados últimos días. Los falsos maestros prohíben como malo lo que Dios ha permitido, y ordenan como un deber lo que ha dejado indiferente. Encontramos ejercicio para la vigilancia y la abnegación, al atender a los requerimientos de la ley de Dios, sin que se nos impongan deberes imaginarios, que rechazan lo que él ha permitido. Pero nada justifica un uso destemplado o impropio de las cosas; y nada será bueno para nosotros, si no buscamos mediante la oración la bendición del Señor sobre ello.

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