10-14 Que una tierra culpable disfrute muchos años de abundancia, requiere gratitud; y no debemos sorprendernos de que la abundancia mal utilizada deba ser castigada con escasez; sin embargo, ¡cuán pocos están dispuestos a preguntarle al Señor acerca de la causa pecaminosa, mientras que los números buscan las segundas causas por las cuales él se complace en trabajar! Pero el Señor defenderá la causa de aquellos que no pueden o no se vengarán; y las oraciones de los pobres son de gran poder. Cuando Dios envió lluvia para regar la tierra, estos cuerpos fueron enterrados, porque entonces parecía que Dios fue rogado por la tierra. Cuando se hace justicia en la tierra, la venganza del cielo cesa. Dios está pacificado y se nos suplica a través de Cristo, que fue colgado de un árbol, y por eso nos hizo una maldición, para que elimináramos nuestra culpa, aunque él mismo no tenía culpa.

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