He aquí, me presento ante el Señor y ante su rey, dispuesto a dar cuenta de todas mis administraciones. Y esta protesta Samuel hace de su integridad, no por ostentación; sino por su propia justa vindicación, para que el pueblo no pudiese de ahora en adelante, por la defensa de sus propias irregularidades, reprochar a su gobierno, y que habiendo sido absuelto públicamente de todas las faltas de su gobierno, pudiera reprender más libremente los pecados del pueblo, y, particularmente, ese pecado de ellos al desear un rey, cuando tenían tan pocas razones para ello.

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