Ireneo contra las herejías Libro IV

y el cáliz su sangre, si no se llaman a sí mismo Hijo del Creador del mundo, es decir, su Verbo, por quien fructifica el leño, y brotan las fuentes, y la tierra da "primero hoja, luego hojarasca". espiga, luego el maíz lleno en la espiga".[253]

Tertuliano sobre el velo de las vírgenes

Primero viene el grano, y del grano surge el retoño, y del retoño sale el arbusto; luego las ramas y las hojas se fortalecen, y el todo que llamamos árbol se expande: luego sigue la hinchazón del germen, y del el germen brota de la flor, y de la flor se abre el fruto: ese mismo fruto, rudo por un tiempo, y deforme, poco a poco, manteniendo el curso recto de su desarrollo, se adiestra a la dulzura de su sabor.[7]

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