Y lo entregó a Pilato. El Sanedrín podía sentenciar a muerte, pero no ejecutar. Los romanos se reservaron ese derecho para ellos mismos. Pilato era tanto el gobernador romano como el comandante del ejército en esa zona. Su hogar estaba en Cesarea, pero trajo tropas a Jerusalén durante la Pascua, para mantener el orden.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad

Antiguo Testamento