En el concilio Jesús estaba libre; pero ahora todo el concilio levantándose, como aparece de San Lucas, y atándolo , ( griego: detantes auton) como uno ciertamente culpable de muerte, lo conducen a Pilato. Todos se ocupan de reprimir con su autoridad al pueblo, de comprometer a Pilato para que pronuncie antes la sentencia, al ver que era condenado por la voz unánime del Sanedrín, y de impedir que cualquiera se levante en su defensa.

Estaban los más ansiosos, 1. porque unos tres años antes, se les había quitado el poder de la vida y la muerte; 2. porque deseaban arrojar el odio del crimen sobre otra persona; y por último, debido a que tanto judíos como gentiles se beneficiarían por igual de la muerte de Cristo, tanto judíos como gentiles debían concurrir en infligirla; y así como a todos se les ofrecería la salvación a través de su sangre, tampoco nadie sería libre de la culpa de derramarla. (Haydock)

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