28, 29. Aunque los hermanos, aun a instancias de Bernabé, pudieron haberlo recibido con algunas dudas, el proceder que siguió pronto ganó su confianza. (28) " Y él estaba con ellos entrando y saliendo en Jerusalén, (29) y habló con denuedo en el nombre del Señor Jesús, y disputó contra los helenistas; pero ellos se propusieron matarlo". Durante sus tres años' ausencia de Jerusalén, la persecución de la que Saúl había sido el líder había disminuido tanto que los helenistas una vez más estaban dispuestos a debatir los puntos en cuestión. Pero encontraron en su nuevo oponente a uno igualmente invencible con Stephen y, en la locura de la derrota, resolvieron que el destino de Stephen debería ser el suyo.

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