¡Hipócrita! - El hombre merece este nombre, porque actúa como maestro y reformador, cuando él mismo necesita el arrepentimiento y la reforma más. La hipocresía es tanto mayor porque no se sabe hipócrita.

Entonces verás claramente. - Aquí la enseñanza del Sermón de la Montaña se eleva muy por encima del nivel de las máximas a las que, en cierta medida, se asemeja. Da un nuevo motivo al trabajo de auto-escrutinio y autoreformación. Si bien estamos ciegos por el autoengaño, no somos más que unos chapuceros en el trabajo de lidiar con las faltas de los demás. Cuando hayamos luchado y superado nuestros propios pecados, entonces, y no hasta entonces, podremos, con la perspicacia y el tacto que exige el trabajo, ayudar a otros a superar los suyos.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad