Versículo 15. Por tanto, hermanos, permaneced firmes... La obtención de la gloria eterna dependía de su fidelidad a la gracia de Dios; porque este llamamiento no conducía necesaria e irresistiblemente a la fe; ni su fe a la santificación del espíritu; ni su santificación del espíritu a la gloria de nuestro Señor Jesús. Si no hubieran atendido al llamamiento, no habrían podido creer; si no hubieran creído, no habrían podido ser santificados; si no hubieran sido santificados, no habrían podido ser glorificados. Todas estas cosas dependían las unas de las otras; eran etapas del gran viaje; y en cualquiera de estas etapas podrían haberse detenido, y no haber terminado nunca su carrera cristiana.

Mantened las tradiciones que se os han enseñado... La palabra παραδοσις, que traducimos como tradición, significa cualquier cosa entregada a modo de enseñanza; y aquí se refiere obviamente a las doctrinas entregadas por el apóstol a los tesalonicenses; ya sea en su predicación, en su conversación privada, o por medio de estas epístolas; y particularmente la primera epístola, como el apóstol afirma aquí. Cualesquiera que fuesen estas tradiciones, en cuanto a su materia, fueron una revelación de Dios, pues vinieron de hombres que hablaron y actuaron bajo la inspiración del Espíritu Santo; y sobre esta base, el pasaje aquí no puede ser traído con ninguna propiedad para apoyar las tradiciones no apostólicas y anti-apostólicas de la Iglesia Romana; siendo estos asuntos que, confesadamente, no son tomados de ninguno de los Testamentos, ni fueron hablados por un profeta o un apóstol.

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