Versículo 36. Tanto Señor como Cristo... No sólo el Mesías, sino el gobernador supremo de todas las cosas y de todas las personas, judíos y gentiles, ángeles y hombres. En el discurso anterior, Pedro da por sentado un hecho que nadie intentaría negar, a saber, que Jesús había sido recientemente crucificado por ellos. Entonces,

1. Prueba su resurrección.

2. Su ascensión.

3. Su exaltación a la diestra de Dios.

4. El derramamiento del Espíritu Santo, que fue el fruto de su glorificación, y que no sólo había sido prometido por él mismo, sino que había sido predicho por sus propios profetas: en consecuencia,

5. Se demostró indiscutiblemente que este mismo Jesús, al que habían crucificado, era el Mesías prometido; y si era así,

6. El Gobernador del universo, de cuyo poder y justicia tenían todo que temer, ya que se negaban a recibir su misericordia y bondad ofrecidas.

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