• Deuteronomio 32:5

    La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, generación torcida y perversa.

  • Deuteronomio 32:6

    ¿Así pagan al SEÑOR, pueblo necio e insensato? ¿Acaso no es él tu Padre, tu Creador, quien te hizo y te estableció?

  • Deuteronomio 32:7

    “Acuérdate de los días antiguos; considera los años de muchas generaciones. Pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán.

  • Deuteronomio 32:8

    Cuando el Altísimo repartió heredades a las naciones, cuando separó a los hijos del hombre, estableció las fronteras de los pueblos según el número de los hijos de Israel.

  • Deuteronomio 32:9

    Porque la porción del SEÑOR es su pueblo; Jacob es la parcela de su heredad.

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