• Filipenses 3:2

    ¡Guárdense de los perros! ¡Guárdense de los malos obreros! ¡Guárdense de los que mutilan el cuerpo!

  • Filipenses 3:3

    Porque nosotros somos la circuncisión: los que servimos a Dios en espíritu, los que nos gloriamos en Cristo Jesús y los que no confiamos en la carne.

  • Filipenses 3:4

    Aunque yo tengo de qué confiar también en la carne. Si alguno cree tener de qué confiar en la carne, yo más:

  • Filipenses 3:5

    circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;

  • Filipenses 3:6

    en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, irreprensible.

  • Filipenses 3:7

    Pero las cosas que para mí eran ganancia las he considerado pérdida a causa de Cristo.

  • Filipenses 3:8

    Y aún más: Considero como pérdida todas las cosas, en comparación con lo incomparable que es conocer a Cristo Jesús mi Señor. Por su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura a fin de ganar a Cristo

  • Filipenses 3:9

    y ser hallado en él; sin pretender una justicia mía, derivada de la ley, sino la que es por la fe en Cristo; la justicia que proviene de Dios por la fe.

  • Filipenses 3:10

    Anhelo conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar en sus padecimientos, para ser semejante a él en su muerte;

  • Filipenses 3:11

    y de alguna manera, me encontraré en la resurrección de los muertos.

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