-
El sacrificio de los impíos es una abominación al SEÑOR, pero la oración de los rectos le agrada.
-
Abominación es al SEÑOR el camino del impío, pero él ama al que sigue la justicia.
-
La disciplina le parece mal al que abandona el camino, y el que aborrece la reprensión morirá.
-
El Seol y el Abadón están delante del SEÑOR; ¡cuánto más el corazón de los hombres!
-
El burlador no ama al que lo corrige, ni acude a los sabios.
-
El corazón alegre hermosea la cara, pero por el dolor del corazón el espíritu se abate.
-
El corazón entendido busca el conocimiento, pero la boca de los necios se apacienta de la insensatez.
-
Todos los días del pobre son malos, pero el corazón contento tiene fiesta continua.
-
Es mejor lo poco con el temor del SEÑOR que un gran tesoro donde hay turbación.
-
Mejor es una comida de verduras donde hay amor que de buey engordado donde hay odio.
-
El hombre iracundo suscita contiendas, pero el que tarda en airarse calma la riña.
-
El camino del perezoso es como cerco de espinas, pero la senda de los rectos es llana.
-
El hijo sabio alegra al padre, pero el hombre necio menosprecia a su madre.
-
La insensatez le es alegría al falto de entendimiento, pero el hombre prudente endereza su andar.
-
Donde no hay consulta los planes se frustran, pero con multitud de consejeros se realizan.
-
El hombre se alegra con la respuesta de su boca; y la palabra dicha a tiempo, ¡cuán buena es!
-
Al prudente, el camino de vida le conduce arriba para apartarse del Seol abajo.
-
El SEÑOR derribará la casa de los soberbios, pero afirmará los linderos de la viuda.
-
Los pensamientos del malo son una abominación al SEÑOR, pero las expresiones agradables son puras.
-
El que tiene ganancias injustas perturba su casa, pero el que aborrece el soborno vivirá.
-
El corazón del justo piensa para responder, pero la boca de los impíos expresa maldades.
-
Lejos está el SEÑOR de los impíos, pero escucha la oración de los justos.