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Manzana de oro con adornos de plata es la palabra dicha oportunamente.
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Como zarcillo de oro y joya de oro fino es el que reprende al sabio que tiene oído dócil.
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Como el frescor de la nieve en tiempo de siega es el mensajero fiel a los que lo envían, pues da refrigerio al alma de su señor.
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Como nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta de un regalo que al fin no da.
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Con larga paciencia se persuade al jefe, y la lengua blanda quebranta los huesos.
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¿Hallaste miel? Come solo lo suficiente, no sea que te hartes de ella y la vomites.
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Detén tu pie de la casa de tu vecino, no sea que se harte de ti y te aborrezca.
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Mazo, espada y flecha dentada es el hombre que da falso testimonio contra su prójimo.
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Diente quebrado y pie que resbala es la confianza en el traicionero, en el día de angustia.
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El que canta canciones al corazón afligido es como el que quita la ropa en tiempo de frío o el que echa vinagre sobre el jabón.
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Si tu enemigo tiene hambre dale de comer pan; y si tiene sed dale de beber agua;
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pues así carbones encendidos tú amontonas sobre su cabeza, y el SEÑOR te recompensará.
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El viento del norte trae la lluvia; y la lengua detractora el rostro airado.
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Mejor es vivir en un rincón de la azotea que compartir una casa con una mujer rencillosa.
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Como el agua fría al alma sedienta, así son las buenas nuevas de lejanas tierras.
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Como manantial turbio y fuente corrompida es el justo que vacila ante el impío.
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Comer mucha miel no es bueno ni es gloria buscar la propia gloria.
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Como una ciudad cuya muralla ha sido derribada, es el hombre cuyo espíritu no tiene freno.