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Tuyo es el día, tuya es también la noche; tú estableciste la luna y el sol.
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Tú fijaste todas las fronteras de la tierra. El verano y el invierno, tú los formaste.
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Acuérdate de que el enemigo ha injuriado al SEÑOR; un pueblo vil ha blasfemado tu nombre.
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No entregues a las fieras la vida de tu tórtola; no olvides para siempre la congregación de tus pobres.
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