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Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has formado,
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digo: “¿Qué es el hombre, para que de él te acuerdes; y el hijo de hombre, para que lo visites?”.
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Lo has hecho un poco menor que los ángeles, y lo has coronado de gloria y de esplendor.
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