Pero no me habéis escuchado, dice Jehová, para provocarme a ira con las obras de vuestras manos en vuestro propio perjuicio.

Provocadme a ira... para vuestro propio mal - aunque me provoquéis a ira, no es a mí, sino a vosotros mismos, a quienes dañáis con ello.

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