Y Efraín dijo: Aún me he enriquecido, me he hallado sustancia: en todo mi trabajo ellos tendrán Y Efraín dijo: Aún me he enriquecido, me he hallado sustancia: en todo mi trabajo no hallarán iniquidad en yo que era pecado.

Y, es decir, no obstante.

Efraín dijo: Sin embargo, me he enriquecido, es decir, no tengo en cuenta lo que dicen los profetas: Estoy contento con mi estado, como "soy rico". Por lo tanto, en la retribución justa, este es el lenguaje mismo del enemigo, al ser el instrumento del castigo de Israel ( "Dicen los que las venden... yo soy rico"). Mejor es la pobreza con honradez que la riqueza ganada por el pecado.

En todos mis trabajos, mis ganancias por el trabajo.

No encontrarán ninguno, es decir, ninguno encontrará ninguno.

Iniquidad en mí que fue pecado, iniquidad que traería la pena del pecado. Efraín argumenta: Mi éxito en mis trabajos prueba que no soy un pecador culpable, como afirman los profetas. Así, los pecadores pervierten la longanimidad de Dios, por la cual "hace salir su sol sobre los malos" y "sobre los buenos, y hace llover" no sólo "sobre los justos", sino también "sobre los injustos", en una justificación de su impenitencia (cf. Eclesiastés 8:11 ).

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