El olor de la muerte, etc. La predicación del apóstol, que por su fragante olor dio vida a muchos, fue para otros, por su propia culpa, la ocasión de la muerte; por su voluntaria oposición y resistencia a ese llamado divino. (Challoner) --- Y para estas cosas, ¿quién es tan suficiente, [3] como nosotros, a quienes Cristo escogió para ser ministros de su evangelio? La lectura de la Vulgata latina parece concordar mejor con el siguiente verso del próximo capítulo, cuando responde a su objeción: ¿Entonces comenzamos de nuevo a elogiarnos a nosotros mismos? (Witham) --- ¿Quiénes somos tan aptos como nosotros que somos elegidos por Dios para cumplir su ministerio? Si Dios no nos hubiera elegido, ¿cómo hubiéramos podido librarnos de tan ardua empresa? porque no nos entrometimos ni nos metimos en este ministerio.

(Calmet) --- Aunque no es tan difícil para predicar el evangelio quienes corrompen sus doctrinas, quienes debilitan sus verdades, quienes disfrazan sus obligaciones, y quienes mezclan la palabra de Dios con inventos humanos para ser más estimados, de por ganancia deshonesta, como los que mezclan y adulteran sus vinos, para ser los mayores ganadores. (San Juan Crisóstomo) --- Pero predicamos la palabra con toda sinceridad, como por parte de Dios, en la presencia de Dios, y en el Espíritu y la persona de Jesucristo. (Bible de Vence) --- En esta gran obra todos pueden temblar con justicia, porque ¿quién es apto? como leemos en griego.

[BIBLIOGRAFÍA]

Et ad hæc quis tam idoneus? pero en el griego sin tam; Griego: kai pros tauta tis ikanos.

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