En el sentido histórico, está hablando de la prosperidad de la casa de Judá, en el reinado de Ezequías, o su regreso del cautiverio. Pero a este respecto, es cierto que la profecía nunca se cumplió por completo. El pasaje del texto se cita de la Septuaginta. El hebreo es: "Levantaré la casa de David ... para que posea a todas las naciones", etc. Ahora bien, es cierto que las naciones nunca estuvieron sujetas a la casa de David, ni fueron conocidas por el nombre del pueblo de Dios; sino por su vocación al evangelio, como lo explica Santiago. (Calmet)

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad