Esta es la primera de una serie de declaraciones acerca del pueblo escogido y establece el propósito de Jehová en el juicio. El mensaje comienza con una descripción del juicio (versículos 29: 1-4) y declara cuán repentinamente todos los enemigos de Jerusalén serán desconcertados (versículos 29: 5-8). El profeta entonces estalla en una descripción de duelo de la condición de la gente. Son ciegos y no pueden entender los mensajes que se les entregan (versículos 29: 9-12). Él declara que esta ceguera es el resultado de su infidelidad a Dios.

En la parte restante de la profecía, continúa su declaración del propósito de Jehová con respecto a ellos. Después de denunciar a los conspiradores que intentaban engañar al pueblo y advertirles que no pueden esconderse de Jehová, estalla en una excelente descripción de la liberación venidera. Esta liberación se caracterizará por una restauración de la sensibilidad de las personas que han sido ciegas y estúpidas.

A esto le seguirá una restauración del orden en el que todos los oprimidos obtendrán la justicia que tanto tiempo ha faltado. Y, finalmente, habrá la restauración del verdadero orden en la santificación del santo nombre y el establecimiento de una relación correcta con Jehová.

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