"Ahora te alabo porque te acuerdas de mí en todas las cosas y te aferras a las tradiciones, tal como yo te las entregué".

Pablo abre esta sección dándoles elogios por recordar tanto de lo que les ha enseñado y por aferrarse a las ideas que les había transmitido. En esa medida se aferraron firmemente a la verdad, y en esa medida él está satisfecho, y quiere que lo sepan antes de mencionar algo de lo que no está tan contento. Quiere ser conciliador.

Paul fue un hombre sabio. Sabía que maltratar constantemente a hombres y mujeres sin elogios solo podía conducir a la amargura. Era necesario que reconocieran que él veía en ellos tanto lo bueno como lo malo. Y así, por un momento, se relaja y los felicita. Porque no todos quedaron atrapados en las cosas que él condenó.

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