Entonces dijo a Giezi: Cíñete los lomos, y toma mi báculo en tu mano, y vete; si te encuentras con alguno, no le saludes; y si alguien te saluda, no le vuelvas a responder; y pon mi báculo sobre el rostro del niño.

Ver. 29. Si te encuentras con algún hombre, no lo saludes. ] No te quejes de chismoso, mucho menos de quejido, de que con ese bastón mío resucitarás a un niño muerto. Algunos rabinos creen que Giezi lo hizo; una y de ahí que los medios resultaron ineficaces. Pero parece ser más bien la incredulidad de la madre lo que lo hizo así.

a Ridebat Gehazi dicendo obviis, Credisne baculum istum vitam restituere? - R. Eliezer, cap. 33.

Continúa después de la publicidad
Continúa después de la publicidad