Y cuando se hizo de día, algunos de los judíos se juntaron y se ataron bajo una maldición, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo.

Ver. 12. Se unen, etc. ] El alguacil de Francia, cuando hizo un pacto con Dios, de que si obtenía la victoria en San Quintín, iría a Ginebra, pensó sin duda que había hecho un gran trato con Dios. Al igual que el emperador Juliano, quien, yendo contra los persas, hizo su voto de que si aceleraba bien, ofrecería la sangre de los cristianos. Pero, ¿qué hizo Dios? ¿No tuvieron ambos votos los mismos efectos? "Mi tiempo está en tu mano", dice David. Pilato no podría hacer nada contra Cristo si no le fuera dado de arriba. Por tanto, nos encomendamos a Dios haciendo el bien, como a un Creador fiel.

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