25-30 Cristo proclamó en voz alta que estaban equivocados en sus ideas sobre su origen. Él fue enviado por Dios, que se mostró fiel a sus promesas. Esta declaración de que no conocían a Dios, con su pretensión de conocimiento peculiar, provocó a los oyentes; y trataron de apoderarse de él, pero Dios puede atar las manos de los hombres, aunque no convierta sus corazones.

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