7-14 IIncluso en las acciones comunes de la vida, Cristo marca lo que hacemos, no sólo en nuestras asambleas religiosas, sino en nuestras mesas. Vemos en muchos casos, que el orgullo de un hombre lo hará caer, y antes del honor está la humildad. Nuestro Salvador enseña aquí, que las obras de caridad son mejores que las obras de espectáculo. Pero nuestro Señor no quiso decir que una liberalidad orgullosa e incrédula deba ser recompensada, sino que su precepto de hacer el bien al pobre y al afligido debe ser observado por amor a él.

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