17-26 Cuántos hay en nuestras asambleas, donde se predica el evangelio, que no se sientan bajo la palabra, sino que se quedan sentados. Es para ellos como un cuento que se les cuenta, no como un mensaje que se les envía. Observen los deberes que nos enseña y recomienda la historia del paralítico. Al acudir a Cristo, debemos ser muy apremiantes y urgentes; eso es una prueba de fe, y es muy agradable para Cristo, y prevalece con él. Danos, Señor, el mismo tipo de fe con respecto a tu capacidad y voluntad de sanar nuestras almas. Haz que deseemos el perdón de los pecados más que cualquier bendición terrenal, o la vida misma. Permítenos creer en tu poder para perdonar los pecados; entonces nuestras almas se levantarán alegremente e irán a donde tú quieras.

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