II. LA FORMA CORRECTA E INCORRECTA DE ORAR.

5. Y cuando ores, no serás, etc.

Ahora se da el segundo ejemplo de la justicia correcta e incorrecta. Que los hombres deben orar esta asegurado. Los hombres sin oración no pueden alabar consistentemente el Sermón del Monte y la moralidad de Jesús de Nazaret. La religión es la columna vertebral de la moralidad; la segunda tabla de la ley presupone la primera; no hay amor al hombre sin amor a Dios.-- Schaff. El camino equivocado es el de los hipócritas, los hombres que hacen. muestra pública de sus devociones para que tengan el nombre de santidad.

Amor para orar de pie en las sinagogas.

Estos aman, no orar, sino orar donde serán vistos y orar para que puedan ser vistos. Los mahometanos, cuando les alcanza la hora de la oración, abandonan sus empleos y rezan en las calles, en sus tiendas, en las cubiertas de los barcos o en cualquier lugar público. Extendiendo sus prendas exteriores en el suelo, vuelven sus rostros hacia La Meca, realizan ciertos gestos y formas de oración, y luego reanudan sus ocupaciones anteriores.

Así que los fariseos se esmeraban en estar en algún lugar público, en los mercados, en las sinagogas, o en las esquinas de las calles, donde adoptarían una actitud de oración a la vista de muchos observados. Cuando el objeto ha de ser visto u oído por los hombres, puede haber una forma de oración, pero no es una oración real. Sin embargo, nada es más raro que escuchar oraciones dirigidas a la audiencia. Tales oraciones tienen su recompensa en la admiración humana. La verdadera oración es la elevación del alma a la comunión con Dios.

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